Bodas de Sangre

Todo pesa. La fuerza de gravedad es un asunto de tiempo,  tan implacable como él mismo, el tiempo, igual de impalpable, y a su vez, inevitable. Con esta premisa, percibo que se aborda esta versión de Bodas de Sangre de Federico García Lorca,  en la cual  los elementos escenográficos al ritmo de las escenas, conviven, bailan y susurran al espectador, lo que ya todos sabemos,  intuimos y/o evitamos, “todo cae por su propio peso “, decía mi abuela,  así vemos desde un caer de troncos,  de arriba hacia abajo,  desde un caer de cuadros, de arriba hacia abajo, de mantas blancas, arriba,  abajo,  cómo se va desvelando lo innombrable al igual que una tras otra,  las capas de las cebollas, hasta quedarnos en nuestro propio reflejo.

Es muy interesante como el espacio y los actores se van acumulando,  dando pie  a una progresividad que también es visual y centrípeta. El tono interpretativo se matiza desde una sencillez fortuita,  anunciada desde un prólogo bastante shakespeariano,  que nos recuerda a un Puck o  a una hada del Sueño de una noche de verano,  posteriormente vuelta a sugerir en un bosque donde el desnudo onírico y mezclado entre la magia y la embriaguez,  reescribe en esta puesta en escena en una suerte de palimpsesto; a los  amantes de Shakespeare en su bosque de verano, de una noche…

Cabe destacar el juego andrógino al que Messiez apuesta desde una época donde todo es confuso y aun así, sólo se señala lo que aparentemente podría ser un atentado contra los demás:  “el valor de hacer y vivir lo que realmente se desea”,  pasando por alto todo lo demás,  evidente pero silencioso,  así, vemos como vivo ejemplo una construcción del personaje del  padre de la novia, interpretado por Carmen León, bastante característico,  que violenta a la vez que divierte y se acepta como muestra irremediable de que en el teatro  podemos transformar hasta los tabúes más insospechados, volviendo a generar importancia a las cosas menos tangibles y no por ello menos escandalosas,  profundas y delirantes.

En este texto de Lorca todos pierden, excepto la muerte y la Luna, la adaptación es confusa pero necesariamente debe de ser así,  pues dentro de nuestro  mundo lo que más se busca sin encontrar es la claridad. Destacan enormemente la interpretación del personaje de Leonardo, por Francesco Carril y de la novia, Carlota Givaño,  quienes a través de una dirección ingeniosa e intrépida se acercan e incluso salen del escenario para tocarnos desde su propio tacto, otra vez haciéndonos rememorar a un tal Shakespeare en esa pasión desenfrenada de Romeo y Julieta, quienes con una estructura similar  huyen de la misma forma impulsiva y destinada hacia la muerte en vida y la desaparición absoluta. Un gran hallazgo escenográfico de la mano de un vestuario desenfadado y una iluminación evocadora de imágenes y sensaciones mundanas. El texto ya lo conocemos pero… ¿desde dónde y para qué se cuenta?  En ese sentido aplaudo esta adaptación y me invade como actriz, la curiosidad de trabajar con Pablo,  un director auténtico y arriesgado. Aunque la agitación de la obra,  nos regala una última escena algo falto de energía y de un cierre de telón de final descendente.  ¿Casualidad o finalidad para el final? Un montaje escénico sin duda divertido que se puede ver de martes a domingo en el teatro María Guerrero hasta el 10 de diciembre.

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Acoyani Guzmán

Acoyani Guzmán (1983). Actriz y dramaturga mexicana. Estudió la carrera de Actuación en teatro en el Centro Universitario de Teatro UNAM y en la Facultad de Filosofía y Letras, la carrera de Literatura Dramática y Teatro.

Ha trabajado con directores reconocidos y ha ganado una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes para realizar estudios en el extranjero. En Madrid realizó estudios de máster en Interpretación teatral en el TAI, en la escuela HDM El Submarino y en Actuación en Cine, en la Central de Cine.

Se destaca su trabajo en Nuevo Teatro Fronterizo en el grupo estable de Dramaturgia Actoral, al lado de José Sanchis Sinisterra y su creación de la compañía de teatro para bebés, Bambola Teatro. Además ha trabajado con otros directores destacados como Andrés Lima, y actualmente está en proceso de montaje con su último espectáculo, Elefantes Blancos.
Actualmente cuenta con el apoyo del Fondo del Libro CNCA, Chile, por su texto teatral Qué hacemos con Moscú, y ha sido recientemente publicado su libro Elefantes Blancos y Moscú por Amargord Ediciones. Está dentro del libro de los 100 profesionales de la creación artística mexicanos residentes en Europa.

Ha escrito más de diez obras de teatro, además de ser poeta vinculada con Tertulia Exiles, encuentro semanal de poetas actuales en Madrid. Trabaja actualmente en colaboración con la revista mexbcn.

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