Camino portugués a Santiago de Compostela o lo que es igual a un mágico recorrido por los bosques de Galicia.

Libro anecdótico con fotografías de un viaje hacia uno mismo.

Por Omar Danuk

26102013

Redondela – Pontevedra (España)

Kilómetros restantes: 89,6

 ¡Vaya sueños tan raros que tuve por la noche! No he podido dormir muy bien, como que no me acostumbro a dormir cada día en un sitio distinto y en una cama diferente cada vez. Me podría parecer fácil acostumbrarme mentalmente, pero inconscientemente me es complicado.

Mi ventana

Mi ventana

Ni siquiera sonó mi despertador, el ir y venir de los demás peregrinos me despertó. Eran las 8 am y salimos en busca de un café, que apareció ya adentrado el camino. Cruzamos mucho bosque de eucaliptos y robles. Vimos como entraba el océano mojando la tierra y dos islas. Atravesamos un puente de piedra justo en el momento en que salió el sol. Nos regalaron una flecha pequeña de madera por el camino. Tomé una desviación que no estaba señalizada y caminé por la orilla de un tranquilo río que me enseñó el significado de la palabra fluir.

El mar y un río desembocando

El mar y un río desembocando

Dos islas enanas

Dos islas enanas

La realidad y su reflejo enamorados

La realidad y su reflejo enamorados

Al final del río, dos hombres cagando, sí, cagando así nomás debajo de un puente. Hasta se pasaban el porro mientras cagaban. No es que los mirara mucho, pero se me quedó grabada tan surrealista imagen. Cinco minutos después apareció el albergue.

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El pueblo donde crecen las piernas

 Caminé de Redondela a Pontevedra. Fin de Etapa 3

27102013

Pontevedra – Caldas de Reis (España)                       Kilómetros restantes: 59

 

Puente al amanecer

Puente al amanecer

Salí del albergue después de despedirme de un alemán que estaba haciendo una ruta a lo largo de todo el litoral ibérico-portugués con su bici y una tabla de surf. Caminé por la ciudad hasta encontrar un cafecito que se asomaba por una esquina. Pedí un café con leche y me trajeron un jugo de naranja y unos churros por sólo 1.50 euros. ¡Increíble! Estuve más o menos una hora ahí sentado.

Después de tremenda pausa seguí mi camino, dejando atrás la ciudad y adentrándome cada vez más en el campo. Es lindo ir cruzando pueblos que no han crecido en exceso, donde todavía la naturaleza los rodea y no han terminado con ella. De vez en cuando el camino se juntaba con la carretera pero, por fortuna, el camino volvía al campo, a los viñedos, a esos senderos por donde se acaricia al maíz y a las nubes.

La magia del bosque

La magia del bosque

Cambio de planes para sobrevivir

Cambio de planes para sobrevivir

Camino al bosque

Camino al bosque

Colgado de la tierra

Colgado de la tierra

Mi guía

Mi guía

Fue una etapa muy larga a pesar de no rebasar los 21 kilómetros. Por fin entré a la ciudad de Caldas de Reis. Un puente viejo que cruza un gran río divide la meta del peregrino. Moría de hambre, así que me metí a un sitio que se veía muy especial. Era un lugar limpio e iluminado, pero la gente que estaba ahí me pareció demasiado artificial y mal educada. Cogí un par de banquillos para poderme sentar y la camarera me llamaba la atención para que la dejara pasar. Así que, sin pensarlo dos veces, me fui. Del otro lado de la carretera, había un restaurante donde no había mucha gente y la camarera estaba sonriendo, así que me senté a comer ahí. Ya casi para terminar de comer llegó Maira, la alemana. ¡Vaya nombre!, pensé. Me recordó un momento incontrolable en mi vida. Ella es la chica que encontré en medio de la tormenta días antes, la que intentó cruzar el camino inundado, la que regresó a buscarse la vida de otra forma, Maira.

Me dio gusto verla… viva.

Ella se sentó en mi mesa. Charlamos de todo y de nada a la vez. Me sirvió para practicar mi alemán y para aprender más sobre las miradas profundas. La suya estaba bañada en curiosidad y luz, le brillaban un montón sus ojos verde olivo. Al final, ella se quedó y yo me fui al albergue.

Último puente para descansar

Último puente para descansar

A la entrada había un columpio que me hizo recordar esa sensación de volar, esa emoción en el estómago que se tiene cuando vuelas. Total que después de dejar las cosas y preparar mi cama, otros peregrinos me invitaron a unas caldas de aguas termales que están en el pueblo. Yo los alcancé más tarde y cuando llegué estaban metidos tres en una fuente pequeñita, sólo les cabían los pies. Estuve a punto de irme, pero uno de ellos me dijo que metiera mis pies, que me iba a sentir bien. Pues apenas me estaba arremangando las piernas del pantalón, cuando de repente miré hacia atrás y ya estaban reunidas seis personas que nos observaban muy raro. Una mujer mayor, la más atrevida del grupo, nos llamó la atención diciendo que si no nos salíamos iba a llamar a la policía y que nos iban a multar, ya que era La Fuente Oficial del Pueblo y amablemente nos recomendó el lavadero público como mejor opción. Así que los seis peregrinos que éramos, nos dirigimos hacia allí. ¡Que sorpresa! El agua estaba como para hacer un caldo. Genial para mis pies y para mi alma. La relajación subió hasta el sueño, cuarenta y cinco minutos más tarde nos fuimos a cenar.

Por primera vez dormí como cuando duerme un niño en los brazos de su madre.

Caminé de Pontevedra a Caldas de Reis, Fin de Etapa 4

Enlace a etapas 1 y 2

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omar-danukOmar Danuk (México DF). Cineasta (Instituto Ruso Mexicano de Cinematografía, México), con un master en Cinematografía. (Bande à Part, Escuela de Cine, Barcelona) Ligero y tranquilo por naturaleza, pensativo. Encuentra en el Arte sus pasiones y el lenguaje idóneo para la comunicación. Es amante de lo oculto que aún está por descubrir. Emplea mucho tiempo en viajar y a la fotografía fija. http://omardanukaudiovisual.blogspot.com.es/

Redacción

Revista cultural mexbcn. Es una revista cultural y de actualidad, una plataforma democrática e incluyente, que promueve la reflexión y el pensamiento crítico de la cultura mexicana en Cataluña.

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