Entrevista con Eugènia Serra

 

En estos tiempos que corren de desconexión entre los políticos y la ciudadanía, al observarse actitudes despóticas, arbitrarias  y que no corresponden a quienes tendrían que ser los representantes del pueblo, la elección de Eugènia Serra como Directora de la Biblioteca de Catalunya, es una excepción, al ser una decisión de lo más acertada por los siguientes motivos: lleva treinta años en la Biblioteca, entró como subalterna y mediante trabajo y capacitación, fue escalando en puestos de más responsabilidad, y por si fuera poco, se orientó a las nuevas tecnologías al mundo de la biblioteconomía, fue de forma excepcional profeta en su tierra.

Dedicación, innovación y cordialidad han sido los ingredientes para que lleve las riendas de esta institución tan representativa de la cultura y sociedad catalana.

1. Cuando entraste en la biblioteca,  ¿cuál fue el consejo que te dieron que más te ha servido?
Más que un consejo concreto, lo que me sirvió fue observar la actitud de compañeros que ya trabajaban en el mundo de las bibliotecas. Aprendí muchas cosas, resumidas en: ser curiosa, observadora, no estancarte, nunca dejar de formarse  y estar comprometida con el mundo de la cultura y las bibliotecas. La  gente que trabajaba a mi alrededor tenía un gran voluntarismo, vocación y afán de colaboración.

2. ¿Cómo fue la incorporación de nuevas tecnologías a la Biblioteca Nacional de Cataluña?
Aunque ya en los 80 se inició el camino, los 90 marcaron el gran cambio con la informatización de los servicios y los procesos internos,  el uso de Internet  nos permitió salir al mundo, enseñar y ofrecer nuestros servicios a toda la sociedad. Hacia 1996-97, publicamos nuestra primera página Web de la que ya hemos tenido cinco o seis versiones. Hacia 2005, se produjo otro gran avance; se apostó por la digitalización de fondos y su publicación en Internet. Hasta hoy, hemos digitalizado alrededor de 120,000 documentos de los que algunos son revistas completas, como Destino, que se editó durante más de 40 años.

3. En esa gran innovación, ¿te llegaste a sentir como la canción de Los Buggles, Video killed de radio star?
¡Me gusta mucho esta canción! Además que por carácter, lo que sean novedades, creo que siempre suman, generan evoluciones y adaptaciones, no desaparecen; es como cuando surgió la televisión, que se pronosticó que la radio desaparecería y no fue así, al final coexisten. Cuando se generalizó Internet, vi todas sus posibilidades, nunca lo percibí como una  amenaza.

4.  ¿Alguna afición artística?
El arte y la cultura colectivamente son necesarios. Tengo vena artística, me gusta pintar. El pintar es muy satisfactorio, es una expresión y experiencia  muy personal, satisface y plasma tu propia esencia. Pinto retrato, paisaje de diversos estilos, algunos los he regalado e incluso algún amigo o conocido me han pedido algún encargo.

5. Del gran abanico que ofrecen las nuevas tecnologías ¿qué herramientas son las más útiles para la Biblioteca?
Tener una web  para poder consultar nuestros fondos y dar a conocer la actividad de la Biblioteca. La digitalización de documentos  genera un valor exterior y facilita además, colaborar con otras instituciones para crear nuevos servicios en el mundo digital como por ejemplo, colecciones virtuales.
En 2005, junto con otras bibliotecas e instituciones catalanas, se elaboró el portal Memoria Digital de Cataluña (MDC) (mdc.cbuc.cat) con más de 70 colecciones, en el que se dan estos casos de colecciones virtuales de diversas instituciones con materiales como incunables, manuscritos o mapas.

6.  En estos tiempos tan agitados, en que la última víctima ha sido la Librería Catalonia, ¿qué le recetarías al mundo del libro ante tal pandemia?
Una receta que funcionara, ¡ya me gustaría tenerla! La librería Catalonia  es de mis preferidas, pero entiendo que en forma general, aparte de la coyuntura económica y social actual, el mundo del libro debe adaptarse, evolucionar y encontrar su sitio, seguramente hacia la creación de plataformas digitales  cooperativas, por ejemplo, que amplíen los servicios y oferta; se trata de encontrar un modelo ajustado al contexto actual.

7.  Si la mayor esencia de un libro es su autor y su  obra, ¿tendremos que cambiar de chip y hablar de soporte y no libro?
No, la esencia sigue siendo su autor, su obra, en cuanto a contenido interno,  la creación de cualquier libro, independientemente si el soporte es físico o digital,  el papel, la encuadernación, la  ilustración, existe y existirá, no creo que desaparezca, convivirá con los nuevos formatos. En algunos casos, por ejemplo,  las revistas científicas o los diarios, sí que tienden  a utilizar  los formatos digitales en línea porque se pueden actualizar más rápida y fácilmente de manera digital.

8. ¿Crees que al final habrá dos clases de usuarios bien diferenciados, el que le de importancia al soporte donde se encuentra la información y al que solo le interese su contenido?
Actualmente, hay usuarios que consultan un documento por su encuadernación, edición, ilustraciones, por citar algunas características que dan valor artístico a un libro como objeto, mientras otros usuarios  buscan una información o dato independientemente de su formato. Pero en todo caso, no son usuarios diferentes, un mismo usuario, dependiendo de sus intereses en cada momento, buscará un valor u otro.

9.  Aparte de lidiar con los recortes, ¿cuáles son los objetivos actuales de la biblioteca?
Desde su creación, los objetivos son: “conservar y difundir” el Patrimonio Catalán, en sus variados soportes existentes, en desuso o de nueva creación, completar colecciones con donativos o compras y continuar siendo un centro de referencia cultural y motor de colaboración con otras Instituciones, a nivel nacional e internacional.

10. Te aventuras a pronosticar ¿cuáles serán los principales servicios que ofrecerá una Biblioteca Nacional dentro de 10 años?
Es difícil,  pero está claro que poner el máximo número de documentos gratuitos al alcance de todo el mundo en Internet para internacionalizarnos aún más, promover un portal único de acceso al patrimonio de fondos catalanes, del cual tenemos un plan de trabajo para 4 años,  2013-2016. Promover el rol de la Biblioteca Nacional como soporte de carácter nacional, con expertos de temas concretos que pueden ayudar a otras instituciones, y poner al alcance de los usuarios todas las herramientas necesarias para que puedan consultar de la forma mas cómoda y accesible, y sean autónomos.

11. ¿Puede preocupar que gran parte de la gestión y difusión de una cultura milenaria como la Catalana dependa de un botón?
El patrimonio analógico, en papel o otros formatos no depende de la tecnología y lleva subsistiendo cientos de años; en todo caso, el riesgo sería para el patrimonio digital;  y aún así, no me preocupa, sinceramente, porque disponemos de mecanismos para que no dependa del botón físico, tenemos copias de seguridad, un buen soporte tecnológico y hacemos actualizaciones. La cultura catalana está bien protegida.

12. ¿Puede ser un peligro que generaciones venideras ante tal embriaguez de la difusión digital olviden el trabajo sordo de la conservación de los fondos en sus tan variados formatos?
En ámbitos profesionales puedes observar que sí existe la consciencia de la necesidad de conservar todo tipo de formatos y soportes; y se procura hacerlo con eficiencia y ahorro de recursos. En el ámbito doméstico, quizás, en general, no se tiene tan presente el problema de la conservación, por ejemplo, las fotografías en papel o en digital que conservamos en casa son soportes que se degradan y hay que migrar a otros formatos, o evitar en lo posible que se dañen. Desde algunas bibliotecas se está haciendo esta labor de aconsejar acciones a hacer a título personal, para que esta memoria familiar no desaparezca.

Continuará…

Por Silvia Esmirna y Ferran Pujol.

Redacción

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