Por toda la hermosura (Escritos en la escena)

Centro Dramático Nacional – CDN

La iniciativa de Escritos en la Escena, llevada a cabo por el Centro Dramático Nacional, dentro del Laboratorio Rivas Cherif, es una gran aportación en el teatro español. Sobre todo para los que pensamos que el trabajo dramatúrgico, debe terminarse en la investigación escénica con actores, como premisa fundamental de un resultado coherente y sobre todo, vivo.

Nunca me ha tocado vivir una guerra, pero nos resuenan en los huesos. Y si vamos más profundo, parece que estamos actualmente en medio de una. La definición oficial de la palabra guerra por la RAE es:

  1. Luchaarmadaentre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.
  2. Luchaocombate, aunque sea en sentido moral.

Pues si esta es la definición oficial, la obra de teatro Por toda la hermosura, tiene un ritmo de guerra. Hay una pesadez en la que los cuerpos sobreviven como en espera de la muerte, o de cualquier otra cosa. En este sentido, la duración de la obra es atinada. No se hace corta, no se hace larga, te invita a un tiempo del aquí y el ahora, en el que el espectador se entremete sin mucho apuro. Los elementos escénicos son pocos y elegidos con elegancia, a través de los cuales hay una serie de acciones físicas, simples pero precisas, que nos recuerdan que alguien habita allí dentro, rompiendo nueces o lavándose el rostro con agua. Hay  un trabajo de imágenes que también se advierte a través de la construcción de un silencio, que dialoga durante todo el espectáculo como otro personaje más, y nos va contando sin palabras este pasar el tiempo sin un sentido existencial más allá de la sobrevivencia. La dirección escénica a cargo de Manu Bañez, es fina y con un gran sentido poético, al construir de esta manera un vacío ruidoso de silencios,  en el que se puede entretejer la historia de muchos pensamientos perdidos en un espacio que podría ser abierto o cerrado. El tren de pensamiento de los personajes es constante,  interpretan desde una suavidad interesante, la cual contrasta con la situación sombría y dura, de la incertidumbre del que se ha rendido. La energía generada entre los cuatro personajes entra en armonía, se vuelve fluida y activa casi desde un inicio.

Alesio Meroni, frente a la construcción del espacio escénico, lo vuelve inteligente, parece que se mueve, y deja muy lúdica la propuesta escénica, además de alimentar al personaje ausente/ presente interpretado por Javier Carramiñana, el cual crea  un dibujo circular sobre el escenario, que recuerda al constante volver a empezar de Esperando a Godott. La  introducción de Nieve Rodríguez, autora de “Por toda la hermosura”, de este cuarto personaje a la acción dramática es pausada, prudente y agradecida,  es eficaz dramatúrgicamente, y aporta una progresividad que siempre estamos intentando atrapar en el proceso de montaje de un texto. Es un gran hallazgo  también, el  elemento tierra dentro del conflicto, ya que crea un simbolismo potente en todos los aspectos, pues la relación que podemos tener con este referente universal, vuelve aún más poliédrica la vorágine de imágenes evocadas por un texto, que no necesita de pantalla tras el hecho teatral, como no requeriría tampoco de un tablero de ajedrez delante del espectador. El personaje  protagónico es la guerra, está dentro de todos, con un calado profundo, interminable e irreversible. Las actuaciones están construidas con “Toda la hermosura” desde un lugar en el que relacionarse va más allá de las palabras. Cabe mencionar el trabajo de Ester Bellver y Esther Isla, creando un equilibrio continuo, alimentado sin lugar a dudas, por la interpretación de Jesús Berenguer, en el personaje  de un hombre moribundo y gangrenado por todos lados… Los cuatro personajes nos ponen en jaque, ya que podríamos estar en ese lugar cualquier día de estos, (¿lo estamos ya?) más muertos que vivos, encerrados en una oscuridad humana, y ser como ellos, víctimas con luz. La obra está en cartelera de martes a domingo en la  Sala Francisco Nieva (Teatro Valle-Inclán) hasta el 2 de julio.

Acoyani Guzmán

Acoyani Guzmán (1983). Actriz y dramaturga mexicana. Estudió la carrera de Actuación en teatro en el Centro Universitario de Teatro UNAM y en la Facultad de Filosofía y Letras, la carrera de Literatura Dramática y Teatro.

Ha trabajado con directores reconocidos y ha ganado una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes para realizar estudios en el extranjero. En Madrid realizó estudios de máster en Interpretación teatral en el TAI, en la escuela HDM El Submarino y en Actuación en Cine, en la Central de Cine.

Se destaca su trabajo en Nuevo Teatro Fronterizo en el grupo estable de Dramaturgia Actoral, al lado de José Sanchis Sinisterra y su creación de la compañía de teatro para bebés, Bambola Teatro. Además ha trabajado con otros directores destacados como Andrés Lima, y actualmente está en proceso de montaje con su último espectáculo, Elefantes Blancos.
Actualmente cuenta con el apoyo del Fondo del Libro CNCA, Chile, por su texto teatral Qué hacemos con Moscú, y ha sido recientemente publicado su libro Elefantes Blancos y Moscú por Amargord Ediciones. Está dentro del libro de los 100 profesionales de la creación artística mexicanos residentes en Europa.

Ha escrito más de diez obras de teatro, además de ser poeta vinculada con Tertulia Exiles, encuentro semanal de poetas actuales en Madrid. Trabaja actualmente en colaboración con la revista mexbcn.

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